Para conmemorar el “Día Nacional del Desagravio al pueblo tucumano por el cierre masivo de ingenios azucareros pergeñado por la dictadura de 1966”, instituido a través de la Ley nacional N° 27.620 para el 22 de agosto, se concretó ayer un acto en la sede de la Federación de Obreros y Trabajadores de la Industria Azucarera (Fotia), donde se firmó un convenio para la digitalización del archivo histórico de la entidad sindical, y conservar además los documentos originales de la época en que se consolidaron los gremios de base y se constituyó de la Federación.

La idea de contar con un archivo de los trabajadores azucareros surgió hace más de cinco años con el objetivo de recopilar, conservar y preservar la memoria sindical de la Federación que tuvo gran peso a nivel provincial y nacional en la historia. El proceso de recuperación de materiales de archivo, a cargo de especialistas del Instituto de Investigaciones Históricas Dr. Ramón Leoni Pinto (Inihlep), de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, se nutrió de la participación de estudiantes de Historia del Grupo de Estudio del Movimiento Obrero del Noroeste Argentino (GemoNoa).

Ese archivo lleva el nombre de Hilda Guerrero de Molina, integrante de la rama femenina peronista en Santa Lucía y esposa de un obrero despedido. Cuando cerró ese ingenio en 1966, ella tuvo activa participación en la organización de las ollas populares para resistir y luchar con los obreros. El 12 de enero de 1967, durante una movilización en Bella Vista, donde también cerraron el ingenio, la policía reprimió a los obreros y allí Hilda recibió un balazo y murió en Hospital Padilla, a los 36 años.

Hoy, según lo estipulado en el nuevo convenio con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), serán los especialistas del Centro Científico Tecnológico los encargados de avanzar con las investigaciones, la recopilación y digitalización de la documentación de la Federación y la construcción del conocimiento histórico sobre la historia de las/los trabajadores en esas luchas por las fuentes de trabajo.

En representación de la Fotia participaron ayer del acto Roberto Palina, secretario general, y los dirigentes Rufino Jeréz, Luis Sorroza, Rubén Medina, y Pedro Luna, historiador de la entidad.

Por el Conicet NOA-Sur concurrieron su director, Atilio Castagnaro, Pablo Paolasso, titular del Instituto de Investigaciones Territoriales y Tecnologicas para la Producción del Hábitat (Inteph), Oscar Pavetti, director del Inihlep, y Silvia Nassif, directora del equipo del (GemoNoa). y del archivo de la Fotia.

Intempestivo y dañino

En 1966, se produjo un acontecimiento intempestivo durante el gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía, militar que llega a la presidencia luego de perpetrar un golpe de estado a su predecesor democrático, Arturo Illia.

Ese año, por decreto, se cerraron 11 ingenios azucareros que generaron la peor crisis económica y social en Tucumán. El daño a la “industria madre” local se tradujo en más de 50.000 despidos a lo largo del territorio provincial, lo que llevó la tasa de desocupación a 15 puntos, tres veces más que la media nacional.

A su vez, la crisis social obligó a unos 300.000 tucumanos (un cuarto de la población de entonces) a emigrar en busca de nuevos futuros, la mayoría de ellos, a Buenos Aires y a otros destinos. La debacle sin precedentes en la historia nacional tuvo graves consecuencias sociales, políticas y económicas en Tucumán, que tienen repercusiones en el presente, principalmente en el interior provincial.

Un libro del Conicet

El comunicado oficial del Conicet, arranca diciendo: “Cierre de ingenios: a 55 años de un decreto nacional que socavó la vida y el imaginario colectivo de la sociedad tucumana, se trabaja por los procesos de memoria, verdad y justicia”.

Y agrega que las investigadoras del Conicet trabajarán en “la preservación y el estudio de la documentación sobre este y otros hitos de las luchas de los obreros de la industria azucarera”.

Además, aprovecharon la ocasión para anunciar que las profesoras Ximena Rosich y Daniela Wieder, y la doctora Nassif escribieron y presentaron un libro para acercar a las escuelas este capítulo de la historia provincial. El título del libro es “¿Por qué arde Tucumán, 1966-1973. Propuesta para el aula”, y con él se sumaron a los homenajes de ayer.

La obra forma -apunta el comunicado- parte de una propuesta de enseñanza para dar respuesta a una decisión del Ministerio de Educación de Tucumán: incorporar la historia local en la currícula de contenidos educativos. “La propuesta se basa en dos pilares -explicó la doctora Nassif-; capacitaciones sobre el tema para docentes del nivel secundario y la publicación del libro. Es importante conocer los hechos del pasado conocerlos para pensar, actuar y transformar el presente”.